Azafata, 60 años volando su pasión

AW | 2017 12 23 16:24 | AIRLINES / BIOGRAPHY

AW-Bette_Nash_the_80_year_old_flight_attendantUna azafata de 81 años continúa volando en American Airlines

Bette Nash lleva 60 años volando y aún hoy se desempeña como asistente de vuelo en Estados Unidos. Le hicieron un nota en la televisión y ahora todos los pasajeros se quieren sacar una foto con ella.

El vuelo AA2160 de American Airlines proveniente de Boston acaba de aterrizar en Washington DC, y Bette Nash, de 81 años, ayuda a los pasajeros a desembarcar. En la cabina del Airbus, la saludan, le toman fotos, le agradecen.

Después de seis décadas surcando los cielos como azafata, Bette Nash mantiene un estilo impecable, una energía increíble y una sonrisa constante. Perdió solo una cosa: el anonimato. Es muy profesional. Tiene ese toque de la vieja escuela, que recuerda los buenos viejos tiempos.

En Estados Unidos, los pilotos deben retirarse a los 65 años, pero no los auxiliares de vuelo comerciales, de los cuales Nash es presumiblemente la decana mundial.

Al verla trotando de arriba a abajo por los pasillos de la terminal aérea, arrastrando su maleta, es difícil no dejarse llevar por las palabras de admiración que se escuchan sobre ella.

“Me levanto a las 02H10 de la mañana. Tengo dos despertadores y, cuando suenan, ¡no me quedo en la cama!”, asegura. En su casa en Virginia, muy cerca de la capital estadounidense, prepara comida para su único hijo, discapacitado, que la estará esperando a su regreso a tierra firme.

Toda arreglada y tras desayunar “un par de huevos”, llega antes del amanecer al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan. Su vuelo favorito es el “Washington-Boston-Washington”, que puede elegir debido a su notable antigüedad.

Un legado de pasión

Tenía 21 años, bajo la presidencia de Dwight Eisenhower, cuando la hoy desaparecida aerolínea Eastern Air Lines la reclutó como “azafata”, un término que en inglés se ha vuelto obsoleto ante el de “asistente de vuelo”.

BETTE NASH VOLANDO PARA EASTERN AIR LINES

Cuando comenzó a volar, el transporte aéreo era una prerrogativa de la élite. “Había muchos empresarios y las mujeres entraban con sus abrigos de piel, sus joyas, sus sombreros; no veíamos las chanclas y las zapatillas deportivas de hoy”, cuenta. Sus propios uniformes variaron a través de los años: fueron conservadores, elegantes e incluso “salvajes”.

“A principios de 1960, cuando John F. Kennedy asumió el poder, todo se liberó, llevábamos uniformes completamente locos, que incluso tenían mini-shorts y botas”, recuerda. En esos tiempos, las bandejas de comida en cadena no existían. Las azafatas cocinaban tanto langosta como pato a la naranja y cortaban el asado. En primera clase, los clientes tenían derecho a platería y vajilla de porcelana. “Pasábamos con cinco carritos: primero las bebidas, luego los aperitivos, luego el plato principal, luego el carro de postre y finalmente los licores digestivos”“Los vuelos turísticos eran solo para los turistas, vendíamos los sándwiches a 50 centavos de dólar y el vaso de leche a 15 centavos, y no ofrecíamos ninguna bebida fresca, solo había café, té, chocolate caliente y caldo”.

Según pasan los años

Huelgas, fusiones, adquisiciones, Bette Nash ha experimentado todos los altibajos del sector aéreo en Estados Unidos. Incluso trabajó para Trump Shuttle, una compañía que fue brevemente propiedad del actual presidente Donald Trump.

La azafata de American Airlines Bette Nash, de 81 años, saluda a los pasajeros al llegar al aeropuerto Ronald Reagan Washington en Arlington, Virginia, el 19 de diciembre de 2017 (AFP – Eric BARADAT )

La azafata de American Airlines Bette Nash, de 81 años, en el aeropuerto Ronald Reagan Washington en Arlington, Virginia, el 19 de diciembre de 2017 (AFP – Eric BARADAT )

No olvida una vez cuando, llegando a Washington, su avión quedó en medio de turbulencias tan violentas que se desprendió parte de un inodoro y parecía como si un ala golpeara el piso. “Fue simplemente terrible”, dijo Nash, recordando los rayos que se sucedían sin parar. “Creo que incluso volamos sobre la Casa Blanca esa noche, lo cual era completamente ilegal”. El avión tuvo que regresar a Nueva York. Hace diez años, al cumplir 50 años de carrera, la aeronave en que viajaba Bette Nash fue recibida en la pista con chorros de agua del cuerpo de bomberos, un honor normalmente reservado para pilotos veteranos o para el bautizo de un nuevo avión comercial. ¿Quién imaginaba entonces que ella todavía estaría aquí hoy? “No voy a trabajar hasta que tenga 90 años”, afirma, antes de agregar sobre su jubilación: “¡No quiero pensar en eso!” Bette Nash cumplirá 82 años el 31 de diciembre de 2017. AIRWAYS® AW-Icon TXT

Stewardess, 60 years flying his passion

An 81-year-old stewardess continues to fly in American Airlines

Bette Nash has been flying for 60 years and still serves as a flight attendant in the United States. They made a note on television and now all the passengers want to take a picture with her.

American Airlines flight AA2160 from Boston has just landed in Washington DC, and Bette Nash, 81, helps passengers disembark. In the cabin of the Airbus, they greet her, they take photos, they thank her.

After six decades in the skies as stewardess, Bette Nash maintains impeccable style, incredible energy and a constant smile. Lost only one thing: anonymity. It is very professional. It has that touch of the old school, which reminds us of the good old days.

In the United States, pilots must retire at age 65, but not commercial flight attendants, of whom Nash is presumably the world’s dean.

La azafata de American Airlines Bette Nash, de 81 años, en una entrevista con la AFP tras desembarcar de un vuelo en Arlington, Virginia, el 19 de diciembre de 2017 (AFP – Eric BARADAT )

American Airlines stewardess Bette Nash, 81, greets passengers as they arrive at the Ronald Reagan Washington airport in Arlington, Virginia, on December 19, 2017 (AFP – Eric BARADAT)

Seeing her trotting up and down the halls of the air terminal, dragging her suitcase, it’s hard not to get carried away by the words of admiration that are heard about her.

“I get up at 02h10 in the morning, I have two alarm clocks and when they sound, I do not stay in bed!” He says. At her home in Virginia, very close to the US capital, she prepares food for her only child, disabled, who will be waiting for her on her return to the mainland.

All arranged and after breakfast “a couple of eggs” arrives before dawn at the Ronald Reagan National Airport. Your favorite flight is the “Washington-Boston-Washington”, which you can choose because of its remarkable antiquity.

This undated photo, from a personal album by Bette Nash, shows her in an old stewardess costume, in Washington DC (Bette Nash / AFP – HO)

A legacy of passion

She was 21 years old, under the presidency of Dwight Eisenhower, when the now defunct airline Eastern Air Lines recruited her as “stewardess”, a term that in English has become obsolete before that of “flight attendant”.

Esta foto sin fecha, de un album personal de Bette Nash, la muestra en un antiguo traje de azafata, en Washington DC (Bette Nash/AFP – HO)

This undated photo, from a personal album by Bette Nash, shows her in an old stewardess costume, in Washington DC (Bette Nash / AFP – HO)

When it began to fly, air transport was a prerogative of the elite. “There were many entrepreneurs and women came with their fur coats, their jewelry, their hats, we did not see the flip flops and sneakers today”, he says. Their own uniforms varied over the years: they were conservative, elegant and even “wild”.

“In the early 1960s, when John F. Kennedy came to power, everything was freed, we were wearing completely crazy uniforms, which even had mini-shorts and boots”, he recalls. In those times, chain meal trays did not exist. The hostesses cooked both lobster and orange duck and cut the roast. In first class, customers had the right to porcelain china and crockery. “We had five carts: first the drinks, then the appetizers, then the main course, then the dessert cart and finally the digestive liquors”“The tourist flights were only for tourists, we sold the sandwiches for 50 cents and the glass of milk for 15 cents, and we did not offer any fresh drinks, there was only coffee, tea, hot chocolate and broth”.

As the times go by

Strikes, mergers, acquisitions, Bette Nash has experienced all the ups and downs of the airline industry in the United States. He even worked for Trump Shuttle, a company that was briefly owned by current President Donald Trump.

Do not forget once when, arriving in Washington, his plane was in turbulence so violent that part of a toilet came off and it seemed as if a wing hit the floor. “It was just terrible”, Nash said, remembering the beams that were happening without stopping. “I think we even flew over the White House that night, which was completely illegal”. The plane had to return to New York. Ten years ago, when he turned 50 years old, Bette Nash’s aircraft was received on the runway with jets of water from the fire department, an honor normally reserved for veteran pilots or for the christening of a new commercial aircraft. Who imagined then that she would still be here today? “I’m not going to work until I’m 90 years old”, he says, before adding about his retirement: “I do not want to think about that!” Bette Nash will turn 82 on December 31, 2017. A \ W

 

Ξ A I R G W A Y S Ξ
SOURCE:  Airgways.com
DBk: post-gazette.com  / Infobae.com
AW-POST: 201712231624AR

A\W   A I R G W A Y S ®