
AW | 2016 11 01 11:07 | AIRLINES
Si viajas con frecuencia en avión, probablemente sabes qué hacer en el “improbable” caso de una repentina pérdida de presión en la cabina, o donde están los salvavidas inflables.
Pero es probable que aun no tengas idea como lidear con el Jet lag. El jet lag, también conocido como descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios. Es un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar a largas distancias, a través de varias regiones horarias.
Científicos israelíes afirman que una ligera reducción de la presión de la cabina, o más específicamente, la reducción moderada, a corto plazo en los niveles de oxígeno podrían ayudar a los viajeros a evitar los efectos del jet lag después del vuelo o al menos aliviar su duración.
En un estudio ha sido publicado en Cell Metabolism. Un equipo dirigido por el Doctor Gad Asher del Departamento de Ciencias Biomoleculares del Instituto Weizmann ha demostrado cómo las fluctuaciones naturales de la velocidad a la que se absorbe el oxígeno en las células, se producen de acuerdo con un ciclo diario fijo.
El estudio muestra datos descubiertos respecto como se logran sincronizar los ritmos circadianos “relojes” en cada célula que entrega mensajes basados en el tiempo sobre una serie de procesos fisiológicos. Esto incluye cuándo dormir y cuándo despertar.
Los científicos han reconocido desde hace tiempo que los ritmos circadianos están influenciados por la luz solar, el consumo de alimentos, y la temperatura. Ahora el estudio de Asher es el primero en documentar cómo las fluctuaciones en los niveles de oxígeno sirven para reajustar el reloj circadiano.
El equipo también ha situado el botón “reset” dependiente de oxígeno que ayuda al cuerpo a superar un cambio en las horas del día y volver a sincronizarse.
Con base en los estudios realizados en un modelo de ratón, los hallazgos de los científicos pueden permitir algún día que las líneas aéreas comerciales ayuden a reducir el desfase horario en los seres humanos. Esto se lograría mediante la programación de una “terapia de modulación de oxígeno” en el aire que sus pasajeros respiran.
El nuevo estudio muestra que el cambio de concentración de oxígeno en las células de tan sólo un tres por ciento, dos veces al día, logra sincronizar el ritmo circadiano de las células de un ratón.
Los científicos sospechan que la proteína HIF1 es el enlace entre el oxígeno y el reloj circadiano. Esta sospecha se confirmó en experimentos en los que las células manipuladas con los bajos niveles HIF1 fallaron en sincronizarse en respuesta a las variaciones de oxígeno.
Los investigadores también estudiaron el efecto del oxígeno sobre el desfase horario. Al igual que los humanos, los ratones son propensos al jet lag después de un cambio repentino en las horas del día. Esto es algo que en el estudio se simula mediante un cambio en el horario de luz ambiental en el laboratorio.
“Una vez que los ratones experimentaron un salto de seis horas para adelante en las horas del día, la calibración de los niveles de oxígeno ayudó rápidamente adaptar su alimentación, el sueño y los hábitos al nuevo tiempo de funcionamiento” explica el Dr. Asher.
“Hemos descubierto que una pequeña caída en los niveles de oxígeno 12 horas antes del cambio de luz de seis horas, o dos horas después, los ratones modifican sus horarios circadianos más rápido».
Mediante la realización de estos experimentos, tanto en ratones normales como en ratones (con deficiencias de HIF1), hemos demostrado que la proteína HIF1 juega un papel central en este reinicio de nuestro reloj interno.

¿El fin del jet lag para los seres humanos?
La presión de aire estándar en los aviones comerciales es relativamente baja, igualando la densidad del aire de una ciudad de gran altitud situada 6.000-8.000 pies sobre el nivel del mar.
Mientras que esta baja presión ahorra el desgaste de la aeronave, que contribuye a airsickness de pasajeros, tanto es así que algunas compañías aéreas están pensando en un aumento de la presión de aire en los vuelos. Sin embargo, los resultados experimentales del Dr. Asher pueden hacer que estas compañías aéreas vuelvan a reconsiderar el asunto.
“La baja presión de aire en los aviones comerciales potencialmente podría mejorar la capacidad de pasajeros para recuperarse del jetlag” dice el Dr. Asher. “Estamos muy ansiosos de examinar este fenómeno, que hemos visto en los ratones, en los seres humanos.”
La comprensión de cómo el oxígeno influye en el reloj circadiano va más allá del desfase horario. Las enfermedades cardiovasculares, EPOC, trastorno del sueño, trabajo por turnos, y otros problemas de salud comunes pueden estar relacionados y ser tratados con la ayuda de las próximas investigaciones. ![]()

Farewell to Jet lag, Israeli scientists provide the solution
If you travel frequently by plane, you probably know what to do in the «unlikely» event of a sudden loss of cabin pressure, or where the inflatable life are.
But you probably have not even thought as lidear with Jet lag. Jet lag, also known as jet lag, circadian dysrhythmia or time zones syndrome. It is an imbalance occurred between the internal clock of a person (marking periods of sleep and wakefulness) and the new schedule that is set to travel long distances through multiple time regions.
Israeli scientists claim that a slight reduction in cabin pressure, or more specifically, the moderate reduction in the short term oxygen levels travelers could help prevent the effects of jet lag after flying or at least alleviate its duration.
A study has been published in Cell Metabolism. A team led by Dr. Gad Asher of the Department of Biomolecular Sciences Weizmann Institute has demonstrated how natural fluctuations of the rate at which oxygen is absorbed into cells, are produced in accordance with a fixed daily cycle.
The study shows data discovered about as able to synchronize circadian rhythms «clocks» in each cell delivery time based on a number of physiological processes messages. This includes when to sleep and when to wake up.
Scientists have long recognized that circadian rhythms are influenced by sunlight, food consumption, and temperature. Asher Now study is the first to document how fluctuations in oxygen levels serve to reset the circadian clock.
The team has also located the «reset» button dependent oxygen that helps the body overcome a change in the hours of the day and resynchronized.
Based on studies in a mouse model, scientists findings may someday allow commercial airlines help reduce jet lag in humans. This is achieved by programming a «modulation oxygen therapy» in the air that passengers breathe.
The new study shows that the change of oxygen concentration in cells only three percent, twice a day, achieves synchronize the circadian rhythm of cells of a mouse.
Scientists suspect that the protein HIF1 is the link between oxygen and the circadian clock. This suspicion is confirmed in experiments in which cells with low levels manipulated HIF1 failed to synchronize in response to variations in oxygen.
The researchers also studied the effect of oxygen on the jetlag. Like humans, mice are prone to jet lag after a sudden change in daylight hours. This is something that the study is simulated by a change in the schedule of ambient light in the laboratory.
«Once the mice experienced a six-hour leap forward in the daylight hours, calibration of oxygen levels quickly helped adapt their eating, sleeping and habits to the new operating time» explains Dr. Asher. «We discovered that a small drop in oxygen levels 12 hours before the change of light six hours or two hours later, the mice changing their circadian times faster».
By performing these experiments, both in normal mice and in mice (deficient HIF1), we have shown that the HIF1 protein plays a central role in this reset our internal clock.

The end of jet lag for humans?
The standard air pressure in commercial aircraft is relatively low, matching the density of air from a high altitude city located 6,000-8,000 feet above sea level.
While this low pressure saves wear on the aircraft, which contributes to passenger airsickness, so much so that some airlines are considering an increase in air pressure in flight. However, the experimental results of Dr. Asher can make these airlines again reconsider.
«The low air pressure in commercial aircraft could potentially improve passenger capacity to recover from jetlag» says Dr. Asher. «We are very anxious to examine this phenomenon, we have seen in mice, in humans.»
Understanding how oxygen affects the circadian clock goes beyond jet lag. Cardiovascular disease, COPD, sleep disorder, shift work, and other common health problems may be related and be treated with the help of the forthcoming investigations. A\W
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SOURCE: latamisrael.com
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