Congreso EEUU aprueba reformas FAA

AW | 2020 10 05 20:25 | INDUSTRY / GOVERNMENT

Congreso aprueba ley de reforma FAA post-accidentes 737 MAX

El Comité de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos ha aprobado el Miércoles 30/09 por unanimidad una legislación bipartidista para reformar el proceso de certificación de aeronaves de la Administración Federal de Aviación (FAA) después de dos accidentes fatales de Boeing 737 MAX en los que murieron 346 personas. El Representante Peter DeFazio, quien preside el Comité de Transporte e Infraestructura, dijo que la Cámara votaría sobre la medida de reforma radical a finales de 2020.

El Boeing 737 MAX ha estado en tierra desde Marzo de 2019. Entre otras reformas, el proyecto de ley requiere que un panel de expertos evalúe la cultura de seguridad de Boeing y recomiende mejoras. “Esos choques fueron la inevitable culminación de impresionantes actos y omisiones dentro de Boeing y la (FAA)”, dijo DeFazio en una audiencia. Dijo que la FAA no había garantizado adecuadamente la seguridad del 737 MAX y calificó la certificación de aeronaves como “un sistema roto que rompió la confianza del público”. Tanto la compañía Boeing y la agencia fiscalizadora FAA se han negado a comentar sobre la legislación.

El proyecto de ley requeriría que los fabricantes de aviones estadounidenses adopten sistemas de gestión de seguridad y completen evaluaciones de seguridad del sistema para cambios de diseño significativos, garanticen que los cálculos de riesgo se basen en suposiciones realistas del tiempo de respuesta del piloto y compartan evaluaciones de riesgo con la FAA.

Un informe publicado la semana pasada por los Demócratas del Comité de Transporte de la Cámara de Representantes encontró que los accidentes del 737 MAX fueron la terrible culminación de las fallas de Boeing y la FAA y pidió reformas urgentes. El proyecto de ley de la Cámara ampliaría la protección de los denunciantes de irregularidades de las aerolíneas a los empleados de fabricación de Estados Unidos, exigiría la aprobación de la FAA de los nuevos trabajadores que realizan tareas de certificación delegadas para la agencia e impondría sanciones civiles a quienes interfieran con el desempeño de las funciones autorizadas por la FAA.

Evaluaciones sobre Boeing/FAA

Los accidentes de las aeronaves Boeing 737-8 MAX se debieron a una cadena de fallos y corrupción. El informe del Comité de Transportes de la Cámara de Representantes de EEUU ha identificado como causas la ocultación del problema por Boeing, su influencia en la FAA y el desconocimiento de los pilotos. En circunstancias normales, sin la epidemia de coronavirus Covid-19 ocupando las portadas de los medios cada día, el informe de la Cámara de Representantes de EEUU sobre los fallos de seguridad que llevaron a los accidentes de los Boeing 737 MAX habrían sido un escándalo para el fabricante y para el regulador aéreo de los Estados Unidos.

Reportes investigación JT-610/ET-302

La investigación certifica que el sistema Maneuvering Characteristics Augmentation System (MCAS) fue el culpable de los accidentes debido a las lecturas erróneas de un sensor, junto con el desconocimiento de los pilotos para inhabilitarlo. El MCAS, cuya función es la de estabilizar el vuelo del avión en determinadas circunstancias, hizo que los dos aviones inclinaran su morro hacia abajo, sin la intervención del piloto, e impidió que los comandantes pudiesen recuperar el control del vuelo, estrellándose en ambos casos.

El primer accidente aéreo ocurrió el 29 de Octubre de 2018 en el vuelo JT-610 de Lion Air que despegó de Indonesia. El segundo, que llevó a paralizar toda la flota mundial de 737 MAX y provocó la mayor crisis de reputación de Boeing, sucedió el 10 de Marzo de 2019 en el vuelo ET-302 de Ethiopian Airlines, que despegó de Addis Abeba. El informe destaca que un día antes del primer accidente, un mecánico en Indonesia remplazó en el avión que se estrelló el sensor de Ángulo de Ataque (AOA) por una sonda usada en otro avión. Tras ese cambio, ese mismo día el avión despegó y pasados unos minutos el MCAS bajó el morro debido a una lectura errónea de los valores del AOA. En los momentos de tensión posteriores, uno de los tres pilotos que se encontraban en cabina se dio cuenta de cuál era el fallo e indicó al comandante cómo desactivar el funcionamiento del MCAS, lo que salvó el vuelo. Cuando aterrizaron, el comandante anotó en el registro de mantenimiento del avión las advertencias que aparecieron durante el vuelo, pero “no informó sobre el uso por parte de la tripulación de vuelo de los interruptores de corte del estabilizador para hacer frente al inesperado movimiento horizontal del estabilizador”, según refleja la investigación del Comité de Transportes del Congreso estadounidense. Esta falta de información fue letal para la tripulación del día siguiente, que al enfrentarse al mismo problema no supo cómo solucionarlo y produjo el accidente del 29 de Octubre de 2019.

Esa misma situación se repitió en el vuelo ET-302 de Ethiopian Airlines. Un sensor AOA defectuoso envió lecturas incorrectas al MCAS, que empezó a estabilizar el morro del avión, tirando del aparato hacia abajo. A diferencia del caso de Lion Air, en el que aparecieron varias alertas y avisos mientras se producía el fallo, en el vuelo de Ethiopian no hubo alarmas. Los pilotos no pudieron controlar el aparato.

Los resultados de la investigación de la Cámara de Representantes han identificado una tremenda presión financiera sobre Boeing y el Programa 737 MAX para competir con el nuevo avión Airbus A320NEO. Entre otras cuestiones, esta presión implicó una reducción de costes, el mantenimiento del programa del 737 MAX y la evitación de retrasos en la línea de producción del 737 MAX. La investigación del Comité ha identificado varios casos en que la intención de cumplir estos objetivos puso en peligro la seguridad de vuelo.

Además, el Comité también señala que Boeing hizo suposiciones erróneas sobre tecnologías críticas en el 737 MAX, sobre todo con el MCAS. Basándose en ellas, Boeing permitió que el MCAS se activara con los datos que le enviaba el sensor AOA. También esperaba que los pilotos, que en gran medida desconocían la existencia del sistema, pudieran mitigar su mal funcionamiento. Asimismo, Boeing no clasificó el MCAS como un sistema de seguridad crítico, lo que habría permitido una mayor atención de la FAA durante el proceso de certificación. El funcionamiento del MCAS también violaba las propias directrices de diseño internas de Boeing relacionadas con el desarrollo del 737 MAX, que establecían que el sistema no debía tener ninguna interacción objetable con el pilotaje del avión y no interferir con la recuperación de la inmersión.

La investigación también ha revelado que Boeing ocultó información crucial a la FAA, a sus clientes, las aerolíneas, y a los pilotos del 737 MAX. Por ejemplo, el fabricante estadounidense no reveló la existencia del MCAS a los pilotos del 737 MAX y tampoco que la alerta de desacuerdo del AOA era inoperante en la gran mayoría de la flota del 737 MAX, a pesar de haber sido certificada como una característica estándar del avión. Boeing no sólo ocultó esta información a la FAA y a los pilotos, sino que siguió entregando aviones MAX a sus clientes sabiendo que la alerta de desacuerdo del AOA era inoperante en la mayoría de estos aviones. Además, Boeing ocultó los datos de pruebas internas en los que un piloto de pruebas tardó más de 10 segundos en diagnosticar y responder a la activación del MCAS no autorizada en un simulador de vuelo. El propio piloto considera esta condición como catastrófica. No obstante, el informe de la Cámara de Representantes destaca que “no era necesario compartir esta información con la FAA o los clientes de Boeing”, pero considera inconcebible e inexcusable que no se hiciese.

El Comité también ha determinado que la actual estructura de supervisión de la FAA con respecto a Boeing ha creado conflictos de intereses que han puesto en peligro la seguridad de los pasajeros. La investigación ha documentado varios casos en los que los representantes autorizados de Boeing, empleados de Boeing a los que se les concede un permiso especial para representar los intereses de la FAA y para actuar en nombre de la agencia en la validación de los sistemas y diseños de las aeronaves, no revelaron información importante a la FAA que podría haber mejorado la seguridad de las aeronaves 737 MAX. Algunas de las cuestiones planteadas por los representantes autorizados no fueron investigadas a fondo por los empleados de Boeing, como la preocupación por la repetida activación del MCAS y el impacto que tenía en el vuelo el envío de datos defectuosos del AOA al MCAS.

El informe también señala más agujeros en la forma de funcionar de la FAA, el regulador estadounidense de la aviación. Por ejemplo, varios funcionarios de la FAA han documentado ejemplos en los que la dirección de la FAA anuló iniciativas de los expertos técnicos de la agencia a instancias de Boeing. En estos casos, los expertos técnicos y de seguridad del organismo gubernamental determinaron que ciertos enfoques de diseño de Boeing en sus aeronaves eran potencialmente inseguros e incumplían los reglamentos de la FAA. La dirección de la FAA anuló estos pronunciamientos y se puso del lado de Boeing. El informe también revela otro aspecto preocupante: los empleados de la Aviation Safety Organization (AVS), la que se encarga de la seguridad aérea, opinan que “los altos dirigentes de la AVS están demasiado preocupados por lograr resultados orientados a los negocios de las partes interesadas de la industria y no se les hace responsables de las decisiones relacionadas con la seguridad”.

Perspectivas

Como respuesta a este cúmulo de fallos y de corrupción, el Congreso estadounidense ha elaborado una ley, apoyada por Demócratas y Republicanos, para evitar sucesos similares. La nueva norma introduce una docena de modificaciones, que inciden en una mayor protección de los denunciantes y una revisión de la cultura de seguridad de Boeing. Además, la ley obliga a los fabricantes a que proporcionen a la FAA, clientes y pilotos información detallada sobre cualquier sistema que pueda alterar el vuelo sin la intervención del piloto. Asimismo, la legislación permitirá que se contraten más expertos en la FAA y creará penalizaciones para los ejecutivos que interfieran en las labores de investigación y certificación de la agencia. La perspectiva de la compañía Boeing sobre los Boeing 737 MAX al retorno de los cielos, después de un largo período de escrutinio, esté próximo con el aval de la FAA.

Una vez superada la crisis del 737 MAX, la aviación mundial extraerá una lección muy valiosa acerca de la importancia de no alterar en todas sus etapas los procesos de industrialización y fiscalización necesarios para una aviación más segura.

US Congress approves FAA reforms

House Representatives pass FAA post-accident reform law 737 MAX

The Committee of the House of Representatives of the United States Congress unanimously approved bipartisan legislation on Wednesday 09/30 to reform the Federal Aviation Administration (FAA) aircraft certification process after two fatal Boeing 737 MAX accidents in which 346 people died. Representative Peter DeFazio, who chairs the Transportation and Infrastructure Committee, said the House would vote on the radical reform measure in late 2020.

The Boeing 737 MAX has been on the ground since March 2019. Among other reforms, the bill requires a panel of experts to assess Boeing’s safety culture and recommend improvements. “Those crashes were the inevitable culmination of impressive acts and omissions within Boeing and the (FAA)”, DeFazio said at a hearing. He said the FAA had not adequately ensured the safety of the 737 MAX and called the aircraft certification “a broken system that broke the public’s trust”. Both the Boeing company and the FAA enforcement agency have declined to comment on the legislation.

The bill would require US aircraft manufacturers to adopt safety management systems and complete system safety assessments for significant design changes, ensure risk calculations are based on realistic assumptions of pilot response time, and share assessments. risk with the FAA.

A report released last week by Democrats from the House Transportation Committee found that the 737 MAX crashes were the dire culmination of the failures of Boeing and the FAA and called for urgent reforms. The House bill would extend protection from airline whistleblowers to U.S. manufacturing employees, require FAA approval of new workers performing agency delegated certification duties, and impose civil penalties. to those who interfere with the performance of functions authorized by the FAA.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es boeing-737-8-max-005.jpg

Boeing/FAA Assessments

The Boeing 737-8 MAX aircraft accidents were due to a string of failures and corruption. The report of the Transportation Committee of the US House of Representatives has identified as causes the concealment of the problem by Boeing, its influence in the FAA and the ignorance of the pilots. Under normal circumstances, without the Covid-19 coronavirus epidemic making headlines every day, the US House of Representatives report on the security flaws that led to the Boeing 737 MAX crashes would have been a scandal to the manufacturer and to the United States air regulator.

Investigation reports JT-610 / ET-302

The investigation certifies that the Maneuvering Characteristics Augmentation System (MCAS) was to blame for the accidents due to erroneous sensor readings, along with the pilots’ ignorance to disable it. The MCAS, whose function is to stabilize the flight of the plane in certain circumstances, caused the two planes to tilt their nose down, without the intervention of the pilot, and prevented the commanders from being able to regain control of the flight, crashing in both cases.

The first plane crash occurred on October 29, 2018 on Lion Air flight JT-610 that took off from Indonesia. The second, which led to the paralysis of the entire global 737 MAX fleet and caused Boeing’s biggest reputational crisis, happened on March 10, 2019 on Ethiopian Airlines flight ET-302, which took off from Addis Ababa. The report highlights that a day before the first accident, a mechanic in Indonesia replaced the Angle of Attack (AOA) sensor on the crashed plane with a probe used on another plane. After that change, that same day the plane took off and after a few minutes the MCAS lowered its nose due to an erroneous reading of the AOA values. In the moments of tension that followed, one of the three pilots in the cockpit realized what the fault was and told the captain how to deactivate the MCAS operation, saving the flight. When they landed, the captain noted the warnings that appeared during the flight in the aircraft’s maintenance log, but “did not report on the flight crew’s use of the stabilizer cut-off switches to cope with the unexpected horizontal movement of the aircraft. stabilizer”, as reflected in the investigation of the Transportation Committee of the US Congress. This lack of information was lethal for the crew the next day, who when faced with the same problem did not know how to solve it and caused the accident on October 29, 2019.

The same situation was repeated on Ethiopian Airlines flight ET-302. A faulty AOA sensor sent incorrect readings to MCAS, which began to stabilize the nose of the plane, pulling the device down. Unlike the Lion Air case, in which several alerts and warnings appeared while the failure was occurring, there were no alarms on the Ethiopian flight. The pilots could not control the device.

The results of the House investigation have identified tremendous financial pressure on Boeing and the 737 MAX Program to compete with the new Airbus A320NEO aircraft. Among other issues, this pressure involved cost reduction, maintenance of the 737 MAX program, and avoidance of delays on the 737 MAX production line. The Committee’s investigation has identified several cases where the intent to meet these objectives jeopardized flight safety.

In addition, the Committee also notes that Boeing made incorrect assumptions about critical technologies in the 737 MAX, particularly with the MCAS. Based on them, Boeing allowed the MCAS to be activated by the data sent by the AOA sensor. He also hoped that the pilots, who were largely unaware of the system, could mitigate its malfunction. In addition, Boeing did not classify MCAS as a critical safety system, which would have allowed for greater attention from the FAA during the certification process. The operation of MCAS also violated Boeing’s own internal design guidelines related to the development of the 737 MAX, which stated that the system must not have any objectionable interaction with the aircraft’s piloting and not interfere with recovery from the dive.

The investigation has also revealed that Boeing withheld crucial information from the FAA, its customers, the airlines, and the 737 MAX pilots. For example, the American manufacturer did not disclose the existence of MCAS to 737 MAX pilots, nor did it disclose that the AOA disagreement alert was inoperative in the vast majority of the 737 MAX fleet, despite being certified as a standard feature. of the airplane. Boeing not only withheld this information from the FAA and pilots, but continued to deliver MAX planes to its customers knowing that the AOA Disagreement Alert was inoperative on most of these planes. Additionally, Boeing withheld internal test data in which it took more than 10 seconds for a test pilot to diagnose and respond to unauthorized MCAS activation in a flight simulator. The pilot himself considers this condition catastrophic. However, the House of Representatives report highlights that “it was not necessary to share this information with the FAA or Boeing customers”, but considers it inconceivable and inexcusable that it was not done.

The Committee has also determined that the FAA’s current oversight structure with respect to Boeing has created conflicts of interest that have jeopardized the safety of passengers. The investigation has documented several instances in which Boeing’s authorized representatives, Boeing employees who are granted special permission to represent the interests of the FAA and to act on behalf of the agency in validating systems and designs of the aircraft, did not disclose important information to the FAA that could have improved the safety of the 737 MAX aircraft. Some of the issues raised by authorized representatives were not fully investigated by Boeing employees, such as concerns over repeated activation of MCAS and the impact that sending faulty data from AOA to MCAS had on the flight.

The report also points to more holes in the way the FAA, the US aviation regulator, operates. For example, several FAA officials have documented examples in which FAA leadership overruled initiatives by the agency’s technical experts at the behest of Boeing. In these cases, the government agency’s safety and technical experts determined that certain Boeing design approaches to its aircraft were potentially unsafe and in violation of FAA regulations. The FAA leadership overturned these pronouncements and sided with Boeing. The report also reveals another worrying aspect: Employees of the Aviation Safety Organization (AVS), which is in charge of aviation safety, believe that “the senior leadership of the AVS are too concerned with achieving results oriented to the business of the parties. industry stakeholders and are not held accountable for safety-related decisions”.

Perspectives

In response to this accumulation of failures and corruption, the US Congress has drafted a law, supported by Democrats and Republicans, to prevent similar events. The new rule introduces a dozen modifications, which impact on greater whistleblower protection and a review of Boeing’s safety culture. Additionally, manufacturers are required by law to provide the FAA, customers, and pilots with detailed information on any system that may alter flight without pilot intervention. The legislation will also allow more experts to be hired at the FAA and create penalties for executives who interfere with the agency’s investigation and certification efforts. The Boeing company’s perspective on the Boeing 737 MAX returning from the skies, after a long period of scrutiny, is close with the FAA’s endorsement.

Once the 737 MAX crisis is over, world aviation will draw a very valuable lesson about the importance of not disrupting the industrialization and control processes necessary for safer aviation at all stages.


PUBLISHER: Airgways.com
DBk: House.gov / Boeing.com / Faa.gov / Reuters.com
AW-POST: 202010052025AR

A\W   A I R G W A Y S ®

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s