
AW | 2016 08 17 11:25 | AIRLINES
El ex-presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, explica su anterior gestión en el grupo
La historia de Aerolíneas Argentinas tiene algunos puntos de contacto notorios con la historia de nuestro país. Se creó en 1950, durante el Gobierno del general Perón, se privatizó en los noventa, se fundió en 2001 y comenzó el camino de la recuperación en 2008, durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En efecto, el Estado tuvo que hacerse cargo de la reconstrucción de Aerolíneas Argentinas luego de los fracasos de las sucesivas gestiones privadas que, cada una a su manera, fueron vaciando la compañía de bandera y dejando sin conectividad aérea a nuestro país, priorizando intereses ajenos a los de los argentinos.
La aerolínea que dejó el Grupo Marsans, como muchos recordarán, se encontraba en un estado crítico en lo económico y trágico en lo operativo. A las constantes cancelaciones y demoras de los vuelos y el mal servicio que prestaba a sus pasajeros, se le sumaba una situación calamitosa en lo económico: resultados operativos negativos, déficit creciente y agobiante, patrimonio neto negativo, deuda vencida acumulada y una flota de aviones ineficiente por lo reducida, heterogénea y antigua.
Aerolíneas volaba poco y volaba mal, lo que desencadenaba no sólo descontento entre los pasajeros sino también entre los propios trabajadores. El alto nivel de conflictividad gremial era otro dato que resaltaba en la herencia recibida de la privatización.
Frente a este panorama, la decisión política de la gestión estatal fue poner el eje del primer plan quinquenal de negocios en el crecimiento y la inversión, en lugar de ajuste y achicamiento.
El resultado del trabajo y las inversiones estuvo a la vista de todos los argentinos en pocos años, y no sin obstáculos y dificultades imprevistas. Por eso, cuando en enero de este año Isela Costantini se hizo cargo de Aerolíneas pudo decir con orgullo: «En este mes de enero hemos tenido récords de puntualidad, de pasajeros y no hemos tenido cancelaciones».
Es que la gestión actual recibió una empresa funcionando, con una flota renovada en su totalidad, con el triple de aviones, con más rutas, más frecuencias, con un servicio de excelencia reconocido internacionalmente y por expertos del país. Como resultado de todo eso, recibieron una empresa con un nivel de ingresos en dólares del doble que el que tenía en 2008. Una línea aérea que forma parte del mercado internacional y que por eso es miembro pleno de una de las alianzas de líneas aéreas más importantes del mundo, como es SkyTeam.
En términos económicos, luego de tener un déficit de casi 900 millones de dólares -que representaba el 80% de la facturación-, Aerolíneas cerró 2015 con un déficit operativo equivalente al 8% de la facturación (160 millones de dólares). Fue la gestión anterior la que permitió dejar una empresa funcionando en condiciones para afrontar la temporada alta de enero y febrero a las autoridades recién arribadas y exhibir resultados económicos positivos en el primer trimestre con las ventas efectuadas el año anterior.
Como se puede ver, no sólo se rompían «récords de puntualidad», como bien decía Costantini en enero, también se entregó una empresa que ya venía creciendo todos los años a un ritmo incluso mayor que el que pudieron exhibir días pasados las actuales autoridades cuando anunciaron los resultados del mes de julio.
En este tema también hay que desenmascarar una construcción dialéctica bastante infantil pero mediáticamente eficiente: la anterior gestión dejó una empresa con un déficit de 160 millones (cinco veces menor al recibido). Llamativamente, a los pocos días de hacerse cargo, la nueva CEO de la compañía anunció pérdidas para 2016 por 1.000 millones (sí: mil millones de dólares), sin que se conocieran los cálculos o fundamentos de tal proyección. Al poco tiempo anunciaron un ahorro importante: reducirían a la mitad el cálculo efectuado por ellos mismos y se exhibió en la prensa como un logro milagroso de la gestión, también sin haber explicado el origen de un cambio tan drástico. Así, con contabilidad creativa y de comunicación, mientras la pérdida que este año seguramente será del triple que el año pasado, la gestión Dietrich la exhibe como una reducción a la mitad.
Hay que decir que en esos números inciden cuestiones ajenas a la gestión de la empresa y que tienen que ver con los abruptos cambios macroeconómicos, como la devaluación, la apertura de los cielos a la competencia privada y extranjera -en lo que constituye una paulatina desregulación del mercado- y, fundamentalmente, a la caída del poder adquisitivo de millones de argentinos que impacta sobre las ventas. Del mismo modo, la reducción de los costos tampoco es fruto de la actual gestión sino que obedece fundamentalmente a dos factores: la devaluación, que licúa los salarios (el principal costo de la compañía), y la caída brutal del precio del combustible (el segundo costo más importante).
Hasta ahora se puede advertir que existe, con pequeños retoques, una clara continuidad del plan de negocios de la anterior gestión pero que, para concluir con éxito, exige que no se recorten las partidas previstas por el Congreso en la última Ley de Presupuesto y que se continúe invirtiendo en la ampliación y modernización de la flota de aviones y el crecimiento de la compañía. En esta etapa, otra vez, la solución se encuentra en el crecimiento y no en el ajuste.
Esperamos que eso suceda porque el deseo de todos los argentinos es que la nueva gestión, como lo hizo la anterior, pueda dejar una empresa mejor que la que recibió. ![]()
Aerolíneas: grow or adjust
The former president of Aerolíneas*, Mariano Recalde said its previous management in the group
The history of Aerolíneas Argentinas has some notable points of contact with the history of our country. It was created in 1950, during the government of General Perón, was privatized in the nineties, was founded in 2001 and began the road to recovery in 2008, during the government of Cristina Fernández de Kirchner.
In fact, the state had to take over the reconstruction of Aerolíneas Argentinas after the failures of successive private efforts that, each in its own way, were emptying the flag carrier and leaving no air connectivity to our country, giving priority to interests other the Argentines.
The airline that left the Marsans Group, as many will recall, was in a critical state in economic and tragic in operation. At constant cancellations and delays of flights and poor service provided to its passengers, it added a calamitous situation economically: negative operating results, growing and crippling deficit, negative equity, overcome debt accumulated and a fleet of aircraft inefficient so small, heterogeneous and old.
Aerolíneas flying and flying little wrong, which triggered discontent not only among passengers, but also among the workers themselves. The high level of union unrest was another thing that stood in the inheritance received from privatization.
Against this background, the political decision of state management was to put the axis of the first five-year business plan and investment growth, rather than setting and shrinking.
The result of the work and investment was in view of all Argentines in a few years, and not without obstacles and unforeseen difficulties. So when in January this year Isela Costantini took over Aerolíneas could proudly say: «In this January we had time performance records, passenger and we have had no cancellations».
It is that the current management received a company operating with a fleet fully renovated, with three aircraft, with more routes, more frequencies, with service excellence and internationally recognized experts in the country. As a result of that, they received a company with a level of income in dollars than double what it was in 2008. An airline that is part of the international market and therefore is a full member of one of the airline alliances more important in the world, such as SkyTeam.
In economic terms, after a deficit of nearly $ 900 million, which represented 80% of the billing-, Airlines closed 2015 with an operating deficit equivalent to 8% of turnover (160 million dollars). It was the previous administration that allowed leave a company operating in conditions to face the high season of January and February to the newly arrivals and exhibit positive economic results in the first quarter with sales for the preceding year authorities.
As you can see, not only «time performance records» were broken, as well said Costantini in January, a company that was already growing every year at an even faster pace than could exhibit days past the current authorities are also provided when they announced the results of July.
This topic also need to unmask a rather childish but medially efficient construction dialectic: the previous administration left a company with a deficit of 160 million (five times less than received). Interestingly, within days of taking over, the new CEO of the company announced losses for 2016 by 1,000 million (yes: billion) without calculations or foundations of such projection is known. Soon they announced a significant savings: halve the calculation made by themselves and exhibited in the press as a miraculous achievement of management, also without having explained the origin of such a drastic change. Thus, communication and creative accounting, while loss this year will surely be triple last year, the management Dietrich displays it as a halving.
I must say that those numbers affect management outside the company and that have to do with the abrupt macroeconomic changes, such as the devaluation issues, opening the skies to private and foreign competition -in which is a gradual deregulation of the market and mainly to the fall in the purchasing power of millions of Argentines impact on sales. Similarly, the cost reduction is not the result of current management but mainly due to two factors: devaluation, which liquefies wages (the main cost of the company), and the brutal fall in fuel prices (the second largest) cost.
So far we can see that there is, with minor tweaks, a clear continuity of the business plan of the previous administration but to conclude successfully, requires that the items prescribed by Congress not to cut in the last Budget Law and continued investment in the expansion and modernization of the fleet and the growth of the company. At this stage again, the solution is in the growth rather adjustment.
We expect that to happen because the desire of all Argentines is that the new management, as did the previous one, can leave a better than receiving company. A\W
